Harta de tanta idiotez junta. HARTA! Diría exhausta, pero todavía tengo algunas fuerzas para aguantar idiotez. No quiero, pero todavía podría con un poco más.
Esperemos que ésta sea tan solo una etapa.
No sé por qué me quejo igual. Fui yo la que pidió (en parte) que se alejara de mí. Que se alejara para poder protegerse de mis cambios de humor, de mis cambios de personalidad y mil cosas que al fin y al cabo acabarían por cansarla y hasta herirlo.
Supongo que no tengo nada de que quejarme.
Tengo miedo de reclamos extraños igual... No sé ni de qué hablo. Puede que sí.
Mientras, sé que obtuve lo que quería: proteger a alguien que me importaba y no estaba viendo su error.
No hay comentarios:
Publicar un comentario