Y bueno, nuevamente caí en la tentación. Ya no tengo excusas. El alcohol no me jugó a favor y las hormonas me pusieron más de lo que realmente creí que me iban a poder. Me sentí genial, alcoholizada, realizada y promiscua. Qué más para decir.
Es estúpido decir que me arrepiento porque la verdad es que las ganas las tenía. Era más que obvio que si no pasaba ahora, en un futuro no muy lejano se iba a presentar la situación y yo no me iba a echar para atrás.
¿Orgullosa? No, pero tampoco apenada. Ya fue, borrón y cuenta nueva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario