martes, 17 de enero de 2012

Sueño y realidad

Y por un momento me pareció verte por todos lados.
Me pareció verte en la tele, en el cielo, en la calle.
Me pareció sentirte en el viento. Cerré los ojos y ahí estabas... en mi mente.
Impecable como siempre. Con esa sonrisa de costado que me vuelve loca, con ese perfume que me desarma por completo. Ese pelo que amo despeinar, esa piel que mataría por sentir. Esos ojos que me miran y me emboban inmediatamente.
Volví a abrir los ojos y un paisaje cotidiano era lo que estaba contemplando realmente, me entristecí. Cerré los ojos y no necesité buscarte, estabas ahí otra vez.
Tuve los ojos cerrados tanto tiempo que acabé por dormirme con esa imágen... la tuya.
¿Si soñé con vos? Como siempre.
Todas las noches te materializás en mi mente y me guiás por un mundo tan hermoso. Todo termina cuando la noche se hace día y es hora de despertar. Por más fuerzas que haga por volver a conciliar el sueño, termino por levantarme a rastras de la cama y comenzar el día.

Gracias por alegrar mis noches.

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