Al final me di cuenta de que me gustaría tenerlo conmigo. No sé si es una de esas situaciones en las que uno desea lo que no tiene y cuando lo consigue no sabe aprovecharlo... No sé de qué estoy hablando.
Ya no sé ni que quiero.
Extraño todo de él, absolutamente todo.
La boca, esos abrazos que parecían interminables, esa piel... La voz, el perfume ¡Ay ese perfume! Ese cuello, esas simples caricias que me tranquilizaban y me hacían temblar, esos ojos que podía mirar horas y horas seguidas... Extraño todo.
Te extraño.
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