miércoles, 1 de junio de 2011

Damn You!


Recorrer más de mil caminos sin importar que ya sepamos el correcto es como querer encontrar otra respuesta a algo que ya la tiene.
Tengo miles de interrogantes que ya tienen su respuesta, que ya tienen su solución; y aquí sigo yo, de rodillas ante este cielo grisáceo rogando a la naturaleza, a cualquier deidad por menos creyente que sea y a las mismas nubes que las respuestas sean otras. Que las soluciones que me dan (o me doy a mi misma) por válidas se conviertan en simples conjeturas, hipótesis que terminarán siendo refutadas. Ruego a vaya-uno-a-saber-quién que las palabras que se siguen atropeyando en mi cabeza esperando salir por mi boca sean tan solo una pesadilla y que alguien me despertará de este mal sueño para demostrar que mis súplicas tuvieron respuesta al fin.
Espero, sin éxito, alguna señal de que me equivoqué, de que el resto está mal y se confunde, que nadie sabe lo que dice...
Espero, sin éxito, que no confirmes mis temores, que no dejes caer mi ilusión y mi esperanza. Espero, sin éxito, que rompas con los esquemas de una vez y por todas.

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