Otra de las razones por las que podría estar saltando en una pata es porque volvi a hablar con mi 'hermanito' (uno de los mejores amigos que me pudo haber tocado tener) de la vida. Nos dijimos cuánto nos queremos y extrañamos (como si nos fueramos a olvidar), dijimos que tendríamos que salir. Me preguntó también por mi nueva escuela y demás. Y después nos "peleamos" por quién quiere más al otro. En fin, una conversación que necesitaba, por más tonta que haya sido, sigue siendo una conversación más con mi hermanito. (Por si no se dieron cuenta lo quiero demasiado y lo extraño otro tanto).
Otra de las razones... es porque para la tarea de Literatura tenemos que escribir un cuento. Esta felicidad se divide en dos. La primera: amo escribir, no se cómo va a seguir la historia, pero me encanta la idea de poder excribir, relatar algo. La segunda: amo al profesor. Tuve una sola clase con él (la de la primera semana, porque la segunda semana tuve que faltar porque me enferme y la tercera hubo feriado) pero me gusta mucho el tono en el que habla y tiene un no sé qué, que me dejó con ganas de más. El lunes pasado le fui a hablar a la salida del colegio para que me explicara a grandes rasgos la tarea que había dejado porque yo falté (esta tarea del cuento que es para este miércoles) y no pude evitar analizar todos sus rasgos. Tiene un tono dorado en la piel hermoso, un rubor medio rosado le cubre los cachetes y ni hablar de los ojos. En fin... me parece que el miércoles se transormó en mi día preferido de la semana.
{Recordatorio: El miércoles cumple Georg♥}
Entiendo. Me pasó en mi caso cuando me mudé solo. Se siente mucha libertad y ganas de hacer todo lo nunca pensaste. Felicitaciones.
ResponderEliminarComprendo también tu fecilidad a la hora de escribir un cuento. A mí me pasaba lo mismo en las clases de literatura; no tanto pensando lo genial que yo pudiera ser (nunca pensé eso) sino más bien que sabía que lo que escribía tendría un lector. Eso da alegría.
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Con respecto a mi blog, esto de suponerme un curandero o brujo umbanda vino primero de la vecina del departamento de al lado, un día en que me dio un papelito con el nombre de su marido, con quien se había peleado, pidiéndome que lo haga volver a su casa. Esta falsa suposición viene de que soy muy callado con todos los vecinos del edificio y que hablo en alemán con mi familia, además de que soy muy distrído al caminar.
Después corrió el rumor y llegó hasta la señora del cuarto piso, quien me pidió un amarre y que la ayude a conseguir trabajo.
En fin. Y no me creen cuando se lo niego. Creen que me hago el tonto.
Un beso.