
Lo hermoso de la locura es que jamás tenes que pedir perdón por no tener juicio alguno. En un mundo gobernado por una locura extrema que nada parece remediar, podés hacer lo que quieras. Nada tiene por qué ser una sola linea, ni siquiera hace falta que sean formas... Las cosas pueden ser lo que uno quiere que sean. Además quién dice quién está loco y quién no... yo me considero errada por sobre todas las cosas, yo considero que nací en el lugar equivocado del mundo y, a veces, parece que nací en el planeta que no me correspondía. Trato de adaptarme, obvio. Pero no puedo evitar sentirme perdida en ocasiones en las que debería tener los pies sobre la Tierra. Entonces, ¿alguien me puede explicar quién dice quién está loco y quién no? y la cordura ¿es un privilegio o el peor de los castigos? No sé hasta que punto es bueno estar siempre en lo correcto, estar siempre del lado bueno. Yo creo que de vez en cuando es bueno desbandarse y hacer lo primero que se te venga a la mente, como si lo único que imporata fuese vivir cada puto segundo.
Dicen, igualmente, que todo en exceso hace mal. Pero tengo que admitir que está bueno hacer locuras por el sólo hecho de querer hacerlas. Estupideces porque sí, porque me levanté con esas ganas inevitables de que el viento me diga cuál debería ser mi próximo paso. Y desconectar por un minuto al sentido común, a ese sentido que nos lleva con la manada, que, a veces, nos impide ser libres y que nos ata con todas sus fuerzas al sistema y nos hace ver todo como el resto quiere que las veamos.
Pero ¿y si quiero ser una loca desenfrenada? No no no ¡A ver nena! ¡A ver si ponés un poquito los pies sobre la Tierra!
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